Mi recorrido comenzó en roles de base en tecnología y evolucionó hacia posiciones de liderazgo ejecutivo, hasta asumir responsabilidades como CIO en empresas de gran escala. A lo largo del camino, aprendí que la tecnología no aporta valor por sí sola: lo hace cuando se traduce en mejores decisiones, procesos más simples, mayor productividad y una ejecución disciplinada.
He liderado agendas de modernización, continuidad operacional, arquitectura tecnológica, gobierno de proveedores, y optimización de costos, siempre con una convicción: el CIO debe ser un socio estratégico del CEO, no solo un administrador de infraestructura.
TI alineada con crecimiento, resiliencia y control.
Portafolio tecnológico con impacto medible en negocio.
Evito la complejidad innecesaria y busco adopción sostenible.